Puedes pescar un pez y capturarlo para tu placer, yo te invito y demando en nombre de todos los hombres nobles a que
no pesques en ninguna poza que pertenezca a un hombre pobre, ni en sus estanques, ni que sin su permiso te quedes con
sus peces ni te aproveches de su buena fe.
Tampoco utilices ni arruines las maquinas y artefactos de otras personas que se encuentran en sus presas o lugares cercanos
en aguas pųblicas, en lugares por los que hayan pasado renta o que sean de su propiedad, ya que si lo haces los estarās
robando, lo que es un acto vergonzoso para cualquier persona decente pues es acciōn propia de ladrones y bandoleros, quien
merece la horca cuando son capturados. Ademās si procedes de la forma correcta, no necesitarās tomar los peces de otros
ya que serās capaz de pescar los tuyos propios cada vez que desees hacerlo. Serā un verdadero placer para ti, observar
las bonitas y brillantes escamas de los peces que logres engaņar y sacar con los artefactos que tu mismo hayas conseguido.
por otro lado, te advierto que no debes romper ni transpasar las rejas y bardas de las propiedades de otras con
el ųnico afān de practicar tu deporte, ni tampoco debes abrir las puertas de otras personas, sin que vuelvas a cerrarlas
o dejarlas como estaban.
otro consejo mėo, es que no hagas uso de tus artificios y conocimientos de la pesca solo para que en forma ambiciosa
ahorres o incrementes tu dinero, sino hazlo para tu esparcimiento y principalmente para promover tu salud corporal y
especialmente la de tu espėritu. cuando te propongas ir de pesca, en ocasiones desearās no tener
mucha compaņia pues te impediran practicar tu deporte. Yendo solo podrās servir a Dios recitando seria y devotamente tus oraciones:
y al hacerlo, te alejarās de muchos vicios, como la vagancia que, como es bien sabio, indice a los hombres a otros vicios
y depravaciones.
Evita tambičn la codicia a la hora de pescar, aunque puede ser fācil hacerlo siguiendo los consejos de este tratado,
ya que al ceder a ella estarās destruyendo tu deporte y el de otros: detente una vez que pesques lo suficiente para satisfacer
tus necesidades de ese dėa. Tambien deberas fomentar el deporte en toda forma que sea posible y luchando en contra de
prācticas que lo desvirtųen ya que por todas las acciones positivas que hagas, recibirās las bendiciones de Dios y de
San Pedro.
Y porque el presente tratado no debe caer en manos de cualquier persona vil que pudiera desear imprimirlo por su propia
cuenta en un pequeņo panfleto, he decidido compilarlo en un gran volumen compuesto de varios libros que conciernen solo
a hombres nobles y gentiles, y evitar (con el fin de) susodichas personas, que no tiene reparo en decir que el deporte de
la pesca no deberia ser de esta manera y destruyendolo todo